Cada una de nuestras células, tejido y órgano de nuestro cuerpo necesita agua para funcionar de una forma adecuada.

El agua constituye más de la mitad de nuestro peso corporal, perdemos agua cada día cuando vamos al baño, cuando sudamos e incluso cuando respiramos. Perdemos agua aún más rápido cuando hace mucho calor, cuando estamos físicamente activos o si tenemos fiebre. Los vómitos y la diarrea también pueden conducir a la pérdida de agua rápida.

El H2O nos ayuda a mantener la temperatura, eliminar los desechos, lubricar las articulaciones, favorecer las reacciones químicas vitales y que los nutrientes se transporten a los órganos y tejidos, por ello es necesaria para la buena salud general y bienestar.

Beber unos 8 vasos de agua al día podría ser una buena recomendación genérica, pero es cierto que cada persona es diferente y puede tener necesidades especiales por diferentes causas.

Nuestra orina debería ser incolora o amarillo claro, esto sería un signo de estar bien hidratado.

El agua es la mejor herramienta para mantenerse hidratado, aunque el mercado nos ofrece una amplia gama de bebidas, el agua es la elección más acertada.

También nos será de gran ayuda el H2O orgánica que se encuentra en las frutas y las verduras, estos alimentos sin duda nos ayudarán a mantener una hidratación correcta y nos aportarán gran cantidad de vitaminas y minerales.

La infusiones o tisanas son una deliciosa e interesante opción hidratante, se trata de infusiones de hierbas naturales que añaden al agua minerales beneficiosos para el buen funcionamiento de nuestro metabolismo.

Si el agua te resulta aburrida, añade unas gotas de limón natural y tendrás una bebida refrescante con propiedades purificantes.

En muchas ocasiones nuestro cerebro nos avisa y creemos tener hambre cuando realmente tenemos sed, y es que los avisos son muy parecidos … por ello al recibir este aviso es conveniente beber agua y observar nuestras sensaciones.

Algunos signos de deshidratación pueden ser:

  • Orinar poco o nada.
  • Orina más oscura de lo normal.
  • Sequedad en la boca.
  • Somnolencia o fatiga.
  • Sed extrema.
  • Dolor de cabeza.
  • Confusión.
  • Mareos o desvanecimientos.
  • Llorar sin lágrimas.

Un buen truco que nosotros utilizamos es tener un orden para beber, al igual que tenemos unos horarios de comida, tendremos unos de bebida … así no nos olvidaremos y nos mantendremos hidratados sin problemas.

Hay personas que tienen un riesgo mayor de deshidratación, por ejemplo; niños, individuos que hacen ejercicio a una intensidad alta (o cuando hace mucho calor), personas que tienen ciertas enfermedades diagnosticadas (cálculos renales, infección de la vejiga), individuos que están enfermos (fiebre, vómitos, diarrea), embarazadas o madres amamantando, personas que están tratando de bajar de peso, o no pueden beber suficientes líquidos durante el día por algún otro motivo.

Las personas mayores también están en mayor riesgo de deshidratación, a medida que envejece, el cerebro puede no ser capaz de detectar la deshidratación, es decir no envía señales de sed.

Beber mucha más agua de la que necesitamos es un problema, puede provocar una disolución de las sales corporales conocida como hiponatremia, los síntomas son confusión, desorientación, dolor de cabeza que empeora, sensación de enfermedad, vómitos, descoordinación y calambres musculares.

Fuente BeNatural Madrid