Después de un año de obras y cuatro meses de retraso con respecto a lo inicialmente previsto, la Casa de Campo «estrena» su lago. El objetivo de esta gran obra, que ha contado con un presupuesto de 2,6 millones de euros, era solucionar las grietas en el vaso y el muro de contención del estanque, donde se habían detectado «graves daños» que podrían acarrear «problemas estructurales y de seguridad». Además de reparar los elementos deteriorados, el Consistorio aprovechó para emprender la reforma de los alrededores del estanque, que incluirá una zona de «playa» (sin arena), nuevos itinerarios peatonales y la renovación completa del mobiliario urbano y de las instalaciones náuticas.

En concreto, en el área del lago que se sitúa frente a los quioscos se colocarán bancos corridos con y sin respaldo y hamacas de madera, donde algunos vecinos ya se han tumbado a leer un libro con vistas al lago. Donde se situaba el antiguo embarcadero, en el lugar en el que estaba el monumento del ancla, se han instalado bancos de piedra orientados a la cornisa del Manzanares, para poder sentarse a observar el horizonte, con la catedral de La Almudena al fondo.