Como todos sabemos, es de suma importancia hidratar el cuerpo diariamente con dos litros de agua, ya que es un hábito saludable y recomendado por los especialistas para mantener el correcto funcionamiento de nuestro organismo.

En la actualidad, en el mercado se están comercializando tres tipos distintos de agua: agua embotellada mineral, agua embotellada de manantial o agua embotellada tratada. La diferencia entre las tres radica en su procedencia y tratamiento.

El agua tratada embotellada

Aguas tratadas: son las sometidas a los tratamientos autorizados fisicoquímicos necesarios para que reúnan unas características determinadas.

Potables preparadas: cuando proceden de manantial, captación o directamente de una tubería de uso público y hayan sido sometidas a tratamiento para que sean potables, perdiendo así si la tuviesen, la calificación de agua de manantial o agua mineral natural y pasando a denominarse aguas potables preparadas. De esta forma, se pierde la posibilidad de optar de nuevo a la calificación de agua de manantial o agua mineral natural.

Son sometidas a unas manipulaciones antes de comercializarse que pueden aumentar la presencia de microbios y en algunos casos no aportan nada, analíticas a 0.

El agua de manantial

El agua de manantial es una fuente natural de agua que brota de la tierra o entre las rocas que se origina en la filtración de agua, de lluvia o de nieve, sometidas a un proceso de potabilización y filtrado especial.

El agua mineral

Calidad de agua asegurada, con origen subterráneo y de composición mineral constante. En su etiqueta, aparece toda la información relativa a su constitución o la fuente de donde procede, unos datos que garantizan su pureza al consumidor. Proviene de acuíferos protegidos de contaminación, y aporta minerales beneficiosos para la salud: sodio, magnesio, flúor, calcio, potasio, fósforo, hierro, zinc.

El calcio es crucial para mantener la densidad ósea adecuada, por lo que su ingesta en cantidades suficientes ayuda a fortalecer los huesos y prevenir el desarrollo de enfermedades óseas como la osteoporosis. El magnesio es un mineral que fortalece nuestro sistema inmunológico, mientras que el sulfato es un potente agente desintoxicante. El hierro, por su parte, ayuda a combatir el envejecimiento, además de ser esencial para el óptimo transporte de oxígeno en nuestro cuerpo.

Por todos estos motivos, la mejor opción para nuestro cuerpo es el consumo de agua mineral. Haz que esta pequeña decisión suponga un gran beneficio.

Desde Fuentes de Agua Arganda queremos ofrecer nuestras fuentes de agua en bidones con pulsadores de agua fría, a temperatura ambiente y agua caliente. Con funcionamiento silencioso y con un servicio de reposición de agua, rápido y con la calidad que desde siempre nos caracteriza.