El agua es el componente más abundante de nuestro cuerpo. Representa entre el 50-60% de nuestro peso corporal y es un líquido esencial para nuestra vida. Sin comer podríamos sobrevivir muchos días, incluso meses, según la cantidad de reservas que tengamos almacenadas, pero sin agua solo viviríamos tres días.
El agua desempeña múltiples funciones en el organismo que la convierten en un nutriente fundamental. Es el medio necesario para transportar los nutrientes al interior de las células, regula las reacciones metabólicas, elimina toxinas, lubrica los músculos y las articulaciones, hidratada la piel, mantiene la temperatura corporal, mejora el tránsito intestinal y controla el apetito.
Por todo ello, beber la cantidad suficiente de líquido y mantener el cuerpo bien hidratado resulta imprescindible para gozar de un óptimo estado de salud.

¿Cuánto hay que beber? 

La EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) establece que las mujeres deben ingerir 2 litros al día, y los hombres, un poquito más, 2,5 litros al día. Pero esta cifra, hace referencia al total de líquidos que necesitamos asegurar para mantener una correcta hidratación. ¡Esto no significa que sea la cantidad de agua en forma de bebida que tenemos que tomar!
Nuestro organismo no solo se hidrata a través del agua que ingerimos, sino que también lo hace por medio de los alimentos que consumimos. Por ejemplo, las frutas y verduras contienen un 90-95% de agua, los yogures un 85%, los pescados un 80-70% y los huevos un 75%.
Si realizamos una alimentación sana y variada podemos llegar a cubrir casi la mitad de los requerimientos diarios través de los alimentos. Por lo que solamente, necesitaríamos ingerir entre 4-6 vasos de agua al día.

Crea el hábito

A pesar de que no sea muy elevada, la cantidad solamente de agua de bebida que debemos ingerir, son muchas las personas que no llegan a tomarse ni dos vasos de agua al cabo del día.
Hay que crear el hábito de beber agua, a pesar de no tener sed. Es un error esperar a que aparezca la sensación de sed, ya que el cuerpo genera este mecanismo como señal de alarma, anunciando que ya existe un cierto grado de deshidratación. Es por ello, que debemos adelantarnos y empezar a establecer unas adecuadas ruinas diarias.
Debemos continuar bebiendo durante el resto del día.