Para luchar contra el sedentarismo que provoca nuestro día a día en la oficina, recomendamos no utilizar una botella en la oficina. Tenerla disponible en nuestro puesto de trabajo nos ahorraría levantarnos cada cierto tiempo a reponer el agua de su interior, lo que nos mantendría pegados a la silla durante casi toda la jornada laboral. No podemos elegir hidratarnos mientras descuidamos otros aspectos fundamentales.

Como la movilidad es un aspecto fundamental en nuestro día a día, es siempre recomendable estirar las piernas cada cierto tiempo. Para ello, lo ideal es disponer de una fuente o dispensador de agua que sirva, además de como lugar idóneo para refrescarse, como punto de encuentro de compañeros de trabajo. Un momento de inflexión en el trabajo para despejarse, resetear y conectar con el mundo real, alejado de la pantalla del ordenador.

Al fin y al cabo, se trata de sentirse bien con uno mismo, de sentirse bien con el cuerpo. Y para ello, no basta con beber.